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La Cabra Montés Serreña


De nuevo una Navidad más, un paseo más por los reductos del hombre del neolítico. La sierra de la Contraviesa está plagada de lugares recónditos donde poder disfrutar de un campo silvestre. El pinar del cerro Salchicha, las angosturas del Ayllón, el río Adra, el río Guadalfeo o la playa del Ruso son espacios idílicos para el naturalista en el que el aroma a naturaleza lo invade todo. En esta ocasión la temperatura invernal de la Sierra es benévola, la soledad del campero hace del sendero un bullicio de sonidos deseados.
Sus huellas

Las avecillas se sorprenden al verme por sus territorios, se acercan pero pronto se lanzan al vacío para despistar al observador. Sobre la pequeña ribera del nacimiento de Aldahayar las andarinas lavanderas blancas pasan de un montículo a otro, buscan pequeños insectos cercanos al agua que pululan todavía atraídos por el calor. El calcáreo surgimiento de agua ferruginosa y termal tiene un aspecto navideño, musgos, culantrillos, líquenes multicolor y huellas, huellas de seres diferentes a nuestra especie, caprínidos, ungulados, mustélidos y lo más sorprendente, las marcas de los pies de los urodelos. Sí, todavía siguen su atareado quehacer diario las sonoras ranas, este cambio de clima nos está desvirtuando a todos.
Cortados rocosos, su hábitat

Una vez pasados los primeros trancos de la Rambla la soledad es aún más patente, sentado sobre uno de sus grandes peñascos, observo con las lentes el paso fugaz hacia el sur de una pareja de águilas perdiceras, es el momento de buscar el lugar de anidación, y en estos parajes seguro que habrán encontrado la repisa idónea para elaborar el gran nido de ramajes gigantes entrecruzados.
El monumental sendero que forma la Rambla está cambiado, su fisonomía se trasforma en cada una de las grandes o pequeñas riadas que surgen casi todos los otoños, convirtiendo el paseo en algo inesperado, embriagador, excitante. A lo lejos se escuchan los sonidos de ladridos de perros, espero que de los cortijos cercanos, ya que en ocasiones este animal se asilvestra y convierte estos parajes en su espacio de campeo, convirtiéndose en animales peligrosos en épocas de celo.
Época de celo, inicios de invierno

Palomas bravías y aviones roqueros planean por los cortados, formando una melodiosa sinfonía al unir sus sonidos y cantos con los pequeños chamarines, los coloridos jilgueros y los inquietos colirrojos tizones. Sobre el sustrato arenoso y a veces húmedo del camino, cada vez son más constantes las huellas de cabras, unas siguen mi misma ruta, otras atraviesan en diagonal, pero lo más certero es que deben de andar muy cerca de aquí, son la especie de mayor porte de esta sierra, la prolífica Capra pyrenaica.
Recuerdo en mi juventud, cuando empezaron a llegar las “monteses” a estos lugares, cómo los niños nos acercábamos por estos parajes para intentar verlas. A veces teníamos suerte pero la mayoría fracasábamos. Cuando conseguí mi primera cámara de fotos réflex de carrete, programé una de mis primeras experiencias simulando al Doctor Félix, la tarde anterior a lo que sería mi aventura, me acerque a estos cortados y con una hachuela preparé un hide (choza de ramas) para observar el posible paso de las cabras monteses. El sitio era magnífico, huellas por doquier, excrementos, y sobre todo mucha ilusión. Al día siguiente me planté de madrugada, antes de que saliera el sol, dentro de mi refugio, monté el trípode y la cámara y a esperar acontecimientos. Llegué a fotografiar cuervos y alguna que otra avecilla despistada, llegué a observar la salida de un majestuoso búho real desde el cortado pétreo que me precedía, pero mis expectativas si vinieron abajo cuando fueron pasando las horas y no aparecían las añoradas montesas. Antes del mediodía desistí, era época estival y el calor empezaba a hacer mella. Pero eso sí, lo mejor de esta experiencia, como casi siempre suele ocurrir, el desayuno compuesto por el bocadillo de tortilla de patatas con vino del Cerro del Gato en bota. Espectacular.
Hembras esperando al macho

En esta ocasión, la ilusión es la misma, pero con la certeza de que existen en estas sierras una mayor cantidad de monteses y mayor facilidad para ser observadas, y el factor principal, una treintena de años más experimentado.
En uno de los recodos de la rambla troglodita siento la caída de varias piedrecillas a una distancia cercana. Al elevar la vista aparecen en el marco esperado, son siete, compuestas por cuatro hembras adultas, una pequeña y dos machos, el primero de unos dos años de edad y el patriarca de la manada de unos siete años. Es el momento de tomar las decisiones correctas, no se pueden escapar, y para ello voy preparado con los recursos suficientes, prismáticos y cámara fotográfica con un tele de 200 mm.
Ellas  me observan sin aparente movimiento, yo, con mucho sigilo, empiezo a recolocar mis archeles para realizar un seguimiento riguroso de esta encantadora familia, por fin me siento sobre el saliente y comienza mi mente a recomponer la vida de estos animales tan carismáticos en la historia de estas poblaciones.
La manada

La sierra de la Contraviesa se encuentra situada al sur de Sierra Nevada, y esto ha sido fundamental para localizar la cabra montés en estos entornos, ya que Xolair es el lugar de la Tierra donde se encuentra el mayor número de individuos de esta especie, la Capra pyrenaica. Esto ha hecho que con los años estos animales se hayan expandido por los alrededores de su lugar de inicio, y como el ser humano acabó con el lobo y algunas grandes águilas, que eran las especies que podían controlar la superpoblación de la cabra, ésta se ha dispersado por todas las serranías cercanas, produciendo en demasiadas ocasiones daños a la agricultura tradicional serreña.
Este animal está totalmente adaptado a vivir en estos cortados rocosos y sus alrededores, siendo un lugar idóneo para mantener una vida adecuada, pudiendo llegar a vivir hasta los veinte años de edad. Sus patas son únicas, son escaladoras puras, sus pezuñas son antideslizantes y lo extremos de las uñas son durísimas, y sin articulación. Tiene una alimentación fitófaga, acudiendo a zonas de almendrales en algunas ocasiones para ramonear en los árboles e incluso sus cortezas. Se les ha visto por la costa tomando agua del mar para saciar sus necesidades minerales. No suelen beber agua asiduamente, les basta con el consumo de plantas, a no ser que hayan realizado un esfuerzo excesivo.
Las pezuñas de escaladora

 La época de celo suele ser a principios de invierno, atrasándose en nuestra Sierra por las altas temperaturas, durando esta fase unos cincuenta días. La familia observada se compone de dos machos, uno de ellos muy joven y con pocas posibilidades de mantener relación con alguna hembra, durante la observación el macho mayor intento cornear al joven en varias ocasiones, lo que hacía que siempre estuviera el pequeño distante. En ningún momento el patriarca estuvo delante de la pequeña familia, él siempre iba el último adquiriendo la postura típica de extensión del cuerpo con el hocico inspirando y alargando el cuello. Por lo tanto estas hembras serán montadas solo por el gran macho, teniendo un periodo de gestación de cinco meses. Ellas, una vez fecundadas dejarán a los machos y buscarán refugio para dar a luz en solitario aproximadamente sobre el mes de mayo, teniendo probablemente un cabritillo, en ocasiones dos. Estos a las pocas horas de nacer ya pueden levantarse de manera autónoma y seguir a la madre, que mantendrá el periodo de lactancia durante unos cinco o seis meses, que de nuevo será fecundada.
Las cabrillas, a partir del décimo día ya son autónomas para alimentarse de plantas, alternándolas con la leche materna. La madurez sexual les llegará a las hembras a partir de los 18 meses, pudiendo parir todos los años hasta los doce aproximadamente. El macho puede copular a partir del segundo año de vida, aunque la lucha con sus congéneres mayores le llevará a tener mucha dificultad para conseguirlo.
El gran macho

Las imágenes gráficas de esta manada han sido excelentes, las he perseguido con sigilo durante varias horas, observando algunos de sus comportamientos insitu, como el chiflido que realizan cuando se ven acosadas o en peligro, que conmigo lo han realizado sólo cuando nos encontramos al inicio de la mañana. El movimiento de la hembra principal que hacía que todo el grupo se moviera a la par o el desprecio de ellas y del macho mayor hacia el menor, dejándolo a veces por detrás y a gran distancia.
El hecho de haberlas tenido tras la mirada del objetivo he podido calcular los años de vida de casi todas ellas, cada surco diferenciado que tienen en la cornamenta los machos marca un año de vida, por lo que el pequeño debería tener unos dos o tres años, mientras que el patriarca podría tener siete. Las hembras tienen unos pequeños cuernecillos que las hacen diferenciarse claramente del género contrario, son más pequeñas y no poseen la barba de chivo de los machos mayores.
La gran hembra

Está atardeciendo, ya por las laderas más cercanas a la población aparecen otras pequeñas manadas, al unirse a la estudiada se marcha por los cortados verticales, por ahí no paso yo, así que abrumado por el destino natural que me ha precedido hoy, sigo mi camino hacia mi especie. Esa la conozco aún mejor.








Secuencia de la carrera del macho asustado

Posición típica del macho en celo tras la hembra


Control del peligro

Sobre el precipicio

Saltos





Líquenes y Musgos del Valle del Frontil de Sierra Mágina



Junto con los musgos, los líquenes forman una variedad inmensa de micro jardines que, cuando los observamos con detenimiento, podemos descubrir una infinidad de especies con multitud de formas y de colores que podrían deleitar al más incrédulo de los mortales.

Pueden aparecer en muchos lugares, desde muros a construcciones, pasando por zonas arboladas hasta los mismos tejados de nuestras viviendas. Nosotros nos vamos a centrar en todos aquellos líquenes que paseando por el Valle podremos encontrar en una gran diversidad de rincones.

Los líquenes son una asociación simbiótica entre hongos y algas, el alga, mediante la fotosíntesis, proporciona el alimento, mientras que el hongo aporta la humedad y la protección contra la radiación solar.

Este ser vivo es un gran bioindicador de la salud o contaminación de los bosques, a mayor número de especies mayor salud ambiental del entorno. Además se utilizan como medicamentos, alimentos, procesos industriales y regeneración de bosques.
Nosotros los vamos a clasificar en roqueros y arbóreos. Los roqueros pueden ser crustáceos, que se adhieren a la roca y no se pueden despegar, y foliosos, que tienen el talo ligeramente despegado del sustrato. Los arbóreos pueden ser foliosos, que tienen forma de hojas diminutas, y fruticulosos, que tienen forma de pequeñas ramitas.

Collema crispum (roquero crustáceo)
Diploschistes ocellatus (roquero crustáceo)

Flavoparmelia caperata (arbóreo folioso)
Xanthoria calcicola (roquero crustáceo)

Xanthoria parietina (roquero folioso)
   Evernia prunastri (arbóreo fruticuloso)

 
Por otra parte están los musgos, que tienen un importante papel en los ecosistemas reteniendo la humedad del suelo evitando su degradación. Además son el refugio de multitud de pequeños invertebrados que encuentran protección en estos diminutos ecosistemas.
Los musgos poseen unas raicillas que tienen como única función la sujeción al suelo, siendo todo el conjunto de la planta la que absorbe el agua y los nutrientes para poder sobrevivir.


                                                                                                               Syntrichia ruralis

                                           Grimmia orbicularis
Pohlia annotina


Alimentándonos de Setas



Las setas son cuerpos fructíferos de un conjunto de hongos pluricelulares que incluye muchas especies. Suelen crecer en la humedad que proporcionan los árboles, pero también en cualquier ambiente húmedo y con poca luz. Las hay comestibles y venenosas, y algunas de ellas tienen efectos psicoactivos. El conocimiento de éstas es muy importante en una situación límite de alimentación en la naturaleza, por ello, en este artículo voy a describir de forma general las características de las setas, dando a conocer algunas de ellas mediante fotografías, incidiendo en sus peculiaridades alimenticias.
Las setas son uno de los productos silvestres más nutritivos, ya que son ricas en hidratos de carbono y proteínas, aunque son pobres en grasas. Es un plato pesado, debiéndose consumir con moderación, ya que sus hidratos son de difícil digestión a menos que se cocinen muy bien y en pequeños trozos. Este producto debe consumirse cuanto antes, aunque también se puede secar, conservándose así durante meses.




Características nutricionales de las setas:

  • De 80 a 90% de agua.
  • De 2’5 a 6% de proteínas.
  • De 2’5 a 5% de hidratos de carbono.
  • De 0’2 a 0’8 de grasas.
  • 1% de sales minerales.
  • Pequeñas cantidades de vitaminas A, B, C y D.
Andalucía es la región europea con mayor número de especies de setas, alrededor de tres mil ochocientas.
La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía elaboró una lista de consejos a tener en cuenta para no cometer errores a la hora de recolectar y consumir setas.



Reglas que utilizaremos  para no intoxicarnos con las diferentes especies de setas tóxicas:

1º- Identificar bien la especie, para ello es necesario extraer el ejemplar completo, con todas sus características. El experto puede cortar, por la base del pie, las especies fácilmente identificables como comestibles. La corta debe de hacerse introduciendo la navaja unos dos centímetros bajo tierra, así evitaremos que la seta se pudra, tapando el toconcillo con tierra y pisándolo un poco.
2º- No es recomendable usar bolsas de plástico, ya que en su interior los ejemplares se mezclan, deterioran, fermentan y se pueden llenar de larvas. Para la correcta recolección de las setas es necesario utilizar cestas o canastas.  
3º- No se deben coger muchas setas ni consumir las que estén muy maduras o en mal estado, ya que estos ejemplares son, en general, indigestos y no es conveniente mantenerlos demasiados días tras su colecta. Tampoco se deben comer las setas crudas. 
4º- Evitar recolectar setas en zonas contaminadas, bordes de carreteras, parques públicos y vertederos, ya que los metales pesados presentes en estos medios son absorbidos por la seta que posteriormente se va a ingerir. 
5º-  Ser prudente, no se deben comer las setas que no se conozcan
6º- No hay que consumir setas que tengan las siguientes características: volva, láminas y anillo de color blanco, amarillo o verdoso (Amanita); de tamaño pequeño o mediano (5 cm. de diámetro) con láminas blancas (Lepiota, Clitocybe); de muy pequeño porte (1 cm. de diámetro) de madera (Galerina) o que crezcan en praderas (Psilocybe) y las que tienen sombrero cerebriforme (Gyromitra) o de silla de montar (Helvella). 
7º- No deben recolectarse ejemplares jóvenes o en estado de huevo, tienen que madurar y liberar esporas (semillas).  
8º- Hay que aprender a reconocer las setas tóxicas, son las menos numerosas.


Falsas reglas que pueden confundirnos a la hora de creer que una seta y trufa es comestible:

1º- Es falso que las setas consumidas o semidevoradas por animales son comestibles para las personas, ya que animales y personas tienen distinta fisiología, algunas especies están adaptadas a los tóxicos. 
2º- Es falso que si cocemos una seta con una cuchara de plata y ésta ennegrece, se trata de una seta tóxica, y si no es comestible. La realidad es que a veces ocurre todo lo contrario. 
3º- Es falso que si cocemos una seta con un diente de ajo y éste ennegrece, significa que la seta es tóxica. A veces ocurre lo contrario. 
4º- Es falso que cocinando las setas tóxicas con abundante vinagre y sal se elimina su toxicidad, esto puede incluso aumentar su efecto dañino. 
5º- Es falso que si una seta sabe o huele bien significa que es comestible. La más mortal de todas tiene un sabor dulce (Amanita phalloides). 
6º- Es falso que todas las setas que cambian de color cuando se las toca o corta son venenosas. 
7º- Es falso que las setas que salen en madera son comestibles. Por ejemplo, Galerina marginata es mortal y crece en madera. 

*Por último y para asegurar nuestra supervivencia, no comeremos jamás una seta que no estemos seguros que es comestible.


En caso de intoxicación por setas:

Cuando se ingiere una seta tóxica los primeros síntomas son náuseas, dolores de vientre y diarreas. Cuando esto ocurra actuaremos de la siguiente manera:
1.-Si se sienten esto síntomas entre los 10 y 30  minutos de haberlas consumido habrá que evacuar inmediatamente el estómago y el intestino vomitando, habrá que beber mucha agua templada y simultáneamente irritar la pared interna de la garganta con el dedo para provocar nuevos vómitos.
2.-En adultos y niños mayores se agregará al agua una o dos cucharadas de sal común por vaso de agua.
3.-Una vez que el vómito sea sólo de agua (se encuentra el estómago limpio) se disuelven en agua entre 10 y 20 comprimidos de carbono con el fin de fijar las sustancias tóxicas. Después llevar al afectado al médico con urgencia.
4.-Si por el contrario aparecen los síntomas varias horas después o al día siguiente, quiere decir que se ha consumido mucha cantidad de veneno y está en peligro de muerte. Esta persona habrá que llevarla de inmediato al hospital. Sus síntomas serán: mareos, espasmos, sopor, trastornos cardiovasculares, deterioro de riñones e hígado.
5.-Si perdiera el conocimiento no se le dará a ingerir nada al afectado, se le liberará las vías respiratorias, tirando de la lengua hacia fuera, quitándoles las prótesis si las tuviera, manteniendo el cuerpo inmóvil lateral o boca arriba, llamando urgentemente al médico.

Algunas Setas Andaluzas y sus Características


Oreja de Judas (Auriculae auricula – judae)

Vive sobre ramas y troncos de planifolios 
Se puede encontrar en cualquier época del año.
Comestible y muy apreciada en la cocina china, conocida como el "hongo negro".
Tiene propiedades medicinales como antibiótico y antiinflamatoria.
Tamaño aproximado de 10 cm.




Matamoscas (Amanita muscaria)

Aunque vive en todo tipo de bosques, es más frecuente encontrarla en los de hayas, pinos negros, abetos y abedules.
No comestible,en dosis muy altas, tiene un gran efecto neurotóxico, mientras que si está seca su potencial alucinógeno es mucho más alto. En grandes cantidades puede inducir al coma.
El tamaño del sombrero puede oscilar entre los 15 y 25 cm. El pie, de coloración clara, puede llegar a medir hasta 24 cm de altura y 3 cm de grosor.





Estrella de Tierra (Astraeus hygrometricus)

Vive en pinares, romerales, taludes, bajo la hojarasca escondidas, en lugares umbríos y húmedos. Puede verse en bosques con mezcla de pinar y encinar. Se encuentra en grupos. 
No comestible.
Tamaño aproximado de 4 cm.




Platera Menor (Clytocibe gibba)

Se trata de una especie muy común, que fructifica tanto en caducifolios como en coníferas, en todo tipo de sustratos. La podemos encontrar generalmente sobre acúmulos de hojarasca y en bordes de caminos, pero también directamente sobre suelos sin hojarasca o entre musgos.
Se trata de una especie no comestible.
Tamaño aproximado de 10 cm.




Pimpinela Morada (Laccaria laccata)

Vive en bosques de caducifolios, planifolios, coníferas, bosques mixtos, bosques de ribera, choperas, zonas de matorral, jarales, romerales... 
Muy variable de forma y color.
Comestible poco apreciado.
Tamaño aproximado de 5 cm.




Níscalo (Lactarius deliciosus)

Tamaño entre 5 y 15 cm
Viven en sotobosques de pinares.
Comestible y muy apreciada en gastronomía.
Fructifica en otoño. 
Propiedades medicinales  antibacterianas.



Pedo de Lobo (Lycoperdon echinatum)

Especie  localizada casi  siempre bajo planifolios diversos, sobre todo Fagus y Quercus. Aun así, también en este hábitat no se trata de una especie demasiado frecuente ni abundante. Es sobre todo una especie otoñal, aunque puede aparecer de forma esporádica en otras épocas del año. 
No comestible.
Tamaño aproximado de 3 cm.




Bejín Perlado (Lycoperdon perlatum)

Vive en bosques de coníferas, árboles de hoja caduca, en sotobosques húmedos y umbríos. 
Fructifica desde la primavera hasta el otoño.
No comestible.
Propiedades medicinales  como hemostático (cataplasma, taponando las heridas ) para cortar las hemorragias e incluso como antifebrífugo.
Tamaño aproximado de 3 cm.



Micena de las Piñas (Mycena seynesii) 

Fructifica en otoño, aparece tras las primeras lluvias. Crece sobre piñas de pinos.
Es una seta que se caracteriza por su color rosado y su hábitat sobre estróbilos caídos de pinos diversos, ocasionalmente ha sido encontrada sobre madera. Pertenece a un género complicado como es Mycena, que muchas veces precisa de un examen microscópico para una correcta identificación, sin embargo esta especie es una excepción pues es prácticamente inconfundible. En los tratados más antiguos aparece comoMycena seynii.
No comestible.
Tamaño aproximado 3 cm.


Macrolepiota konradii

Tiene un sombrero de hasta 8 cm de diámetro. El pie puede llegar a 13 cm de longitud, y tiene un anillo grueso.
frecuente en otoño en claros de dehesas de quercus y castaños, y zonas herbosas. Se caracteriza por formar su cutícula del sombrero en estrella, que se queda al final sólo en el centro del sombrero.
Comestible de buena calidad. 



Sombrilla (Macrolipiota rachodes)

El sombrero puede medir 15 cm, y el tallo 20 cm. 
La superficie del sombrero es escamosa.
Comestible.
Vive en zonas de quercus, pinos, claros de bosque, prados y bordes de caminos.




Melanogaster variegatus

Puede aparecer de varios colores diferentes, de ahí su nombre científico.
Tiene forma de globo, de un tamaño de unos 4 cm.
Se le puede observar durante todo el año debajo de encinas, hayas o avellanos.
Comestible.



Falo Impúdico (Phalus impudicus)

Vive en sotobosques húmedos, umbríos y algo nitrificados, cerca de cursos de agua. Despide un olor fétido que atrae a moscas que ayudan a dispersar las esporas.
En su fase juvenil es comestible.
Fructifica en otoño.

Tamaño aproximado de 10 cm.



Russula emética

Fructifica desde mediados de verano a mediados de otoño.
Vive en bosques de pinos.
Tiene un sombrero de unos 10 cm de ancho, el pie unos 9 cm de longitud. el color pasa de rojo sangre a escarlata, e incluso tonos ocres.
No comestible.


Stereum hirsutum

Sale adosado a las ramas o troncos de árboles, sobresaliendo 2 cm de 5 de longitud total que tiene.
Aparece en cualquier época del año sobre coníferas y caducifolios.
No es comestible.




Tremella mesenterica

Seta en forma de masa gelatinosa cerebriforme de adulta, que puede llegar a 10 cm de longitud. 
Vive durante todo el año sobre restos leñosos de planifolios.
Comestible.



Phellinus torulosus

Crece cerca de la base de los troncos de planifolios como robles, encinas u olivos. Va creciendo formando capas durante años, tiene la superficie superior aterciopelada, que suelen invadir musgos y algas que la utilizan como soporte.
Puede llegar a medir 40 cm aproximadamente.
Se alimenta de madera muerta y a veces se convierte en parásito del árbol de donde se sustenta.
No comestible, aunque tampoco es venenosa, no tiene buen sabor ni valor nutricional.



Boletus impolitus

Crece bajo algunas especies de frondosas como robles, encinas o castaños.
Aparece a finales de verano y principios de otoño. 
Es comestible, aunque habrá que desechar la parte inferior del pie por su olor desagradable.
El sombrero mide unos 12 cm aproximadamente.



Yesquero Erizado (Inonutus hispidus)

Puede medir más de 20 cm de ancho, la superficie está recubierta de pelos erizados apreciables a simple vista. 
Vive sobre troncos de árboles vivos de hoja caduca como robles, hayas y frutales.
No comestible.




Bonete (Gyromitra esculenta)

Crece en lugares montañosos debajo de los pinos en primavera, su olor es agradable y afrutado.
No comestible, pudiendo llegar a ser mortal.
El tamaño de su sombrero puede llegar a medir hasta 10 cm.



Pie Azul (Lepista nuda)

Crece en zonas donde haya gran cantidad de humus, es una de las setas más tardías del otoño, pudiéndose encontrar a principios de invierno e incluso en primavera. Puede formar grandes círculos de setas en bosques de planifolios y coníferas, incluso en jardines y márgenes de caminos.
El sombrero mide aproximadamente 15 cm.
No comestible.



Colmenilla (Morchella esculenta)

Aparece desde finales de marzo a mediados de mayo. Vive normalmente a orillas de los ríos, debajo de fresnos, alisos o avellanos. Su interior es hueco, pero la parte externa del sombrero tiene forma de celdillas como colmenas.
Esta seta puede medir hasta 15 cm de altura, los colores pueden variar desde ocres, amarillos, blancos hasta incluso negruzcos.
Comestible cuando se degusta con moderación y muy bien cocinada.



Gymnopilus suberis

El tamaño del sombrero es de 7 cm de diámetro aproximadamente, el pie, frecuentemente curvado, de una longitud también de 7 cm.
Viven sobre madera muerta de alcornoques.
No comestible.



Hebeloma theobrominum

El tamaño del sobrero es de unos 8 cm de diámetro y el pie de unos 7 cm de longitud.
Vive en terrenos muy húmedos, sobre todo bajo fagus, betulas y piceas.
No comestible.



A continuación voy a mostrar los ocho ecosistemas micológicos más caractarísticos de Andalucía a través de los paneles que se encuentran en el Jardín micológico La Trufa de Zagrilla (Priego de Córdoba):